(Viena, 1885 - Madrid, 1971).
Su madre era austríaca de origen judío y su padre, agregado
militar de la embajada española en la capital austríaca.
En 1911, Ballobar entró en el servicio consular y fue nombrado
vicecónsul en La Habana.
En mayo de 1913, fue nombrado cónsul en Jerusalén; aunque
llegó en agosto de 1913, estuvo varios meses viajando por la
región y sirvió en Jerusalén hasta 1919.
En enero de 1920, Ballobar, agotado de su misión en Jerusalén,
fue trasladado a Damasco y, en noviembre del mismo año, al
más relajante Tánger, donde sirvió durante unos
meses. Después de la guerra, se casó en 1920 con Rafaela
Osorio de Moscoso, duquesa de Terranova, y en 1921 renunció
a su cargo de cónsul. Ballobar siguió trabajando para
el Ministerio de Asuntos Exteriores con destino ante la Santa Sede.
Le ofrecieron varios cargos importantes que rechazó y, de acuerdo
con su familia, Ballobar volvió a España. En mayo de
1949, fue destinado de nuevo como cónsul general en Jerusalén,
donde sirvió hasta 1952. Poco tiempo después, fue requerido
por los religiosos españoles residentes en la Ciudad Santa
para dirimir las querellas surgidas con los de otras nacionalidades.
Terranova (antes Ballobar) volvió a Tierra Santa, seis meses,
en comisión de servicio. De vuelta a España, fue
nombrado director general de la Obra Pía, puesto que ocupó
hasta 1955, cuando se jubiló.
Cuadernos del Laberinto ha publicadosu obra Diario
de Jerusalén. 1914-1919.