
¿Qué ha significado para
usted recibir el VI Premio Internacional cuadernos del Laberinto de
Historia, Biografía y Memorias?
Un sueño hecho realidad. Llevo años siguiendo
la trayectoria del galardón, y ha recaído en escritores
con obras hondas e interesantes. Me hacía mucha ilusión
unir mi nombre a ese elenco. Además, la editora, Alicia Arés
de Cuadernos del Laberinto, es una enamorada de la palabra y mima mucho
la publicación de cada libro, lo que en mi opinión, es
en sí otro premio.
¿Qué cree que vio el jurado en su obra para seleccionarla
entre las propuestas recibidas?
Me gusta imaginar que les haya atrapado su mensaje, que es un
reflejo fiel de lo que cada día nos presenta el espejo de la
vida. Es un libro que plasma situaciones vitales muy comprometidas de
personajes históricos conocidos, aunque su peripecia concreta
no lo sea tanto, pero desde un enfoque positivo y confiado en la capacidad
humana de superación. Además, incluye historias y un epílogo
que son un canto a los héroes anónimos, a esas personas
que nos cruzamos por la calle ignorando la dura prueba que arrastran.
¿Por qué el título
de Lo que perdieron los héroes?
Desde niña he pensado que lo más relevante de un
héroe no es lo que gana, porque todos llegamos sin esfuerzo a
recibir y acoger las cosas gratas que nos trae la fortuna; al contrario,
lo más significativo es lo que ha perdido previamente, su sacrificio
y sus renuncias, y a pesar de ello ha logrado sobreponerse a ese lastre
que le ha correspondido acarrear hasta pasar a los anales como un triunfador.
El héroe y el antihéroe son dos caras de una misma moneda
que se complementan necesariamente.
¿Qué rasgos comparten la treintena de historias
elegidas por usted para conformar el libro?
Pintores, escritores, militares, monarcas o santos cuyos nombres
nos son muy familiares, aparecen en su vertiente más vulnerable
y humana, enfrentados a encrucijadas de las que ninguno estamos exentos,
como la pérdida de un ser querido, la discapacidad o la incomprensión
social. En ese sentido, son todas historias que me han llegado al corazón,
porque me he acercado a ellas desde su semejanza con las experiencias
reales de personas a las que conozco. La veracidad de los sentimientos
en lo ocurrido en el pasado hace que lo narrado trascienda épocas
y se lea como si fuera moderno.
¿Entonces, ¿hay algo de autobiográfico
en la obra?
Yo misma he atravesado una dolorosa situación personal
hace unos años con la prematura pérdida de mi marido por
una cruel enfermedad. El duelo hace replantearse muchas cosas, y el
reflexionar sobre la infinita capacidad del ser humano para salir adelante
en las circunstancias más adversas me ha sido de mucha ayuda,
al guiarme como una lamparita por la parte más oscura de mi travesía.
Va a realizar una intensa gira en las próximas semanas
que la llevará a numerosos lugares de nuestra geografía.
¿Le gusta la cercanía al lector?
Escribir es una actividad solitaria en la que uno imagina al destinatario
de las páginas. Tiene algo de mágico verlo materializarse
después en personas concretas, que dan pleno sentido al libro
con su lectura e interpretación. Me hace muy feliz conocerlas
y siempre me revelan aspectos de la obra que me hacen verla desde ángulos
diferentes, es muy enriquecedor.
¿Con qué colaboraciones ha contado en el libro?
El prólogo es un maravilloso texto de Jesús
Carrasco, un gran escritor al que admiro profundamente desde su primera
novela, la emblemática Intemperie, y al que además tengo
la suerte de considerar un amigo. Y el casi centenar de fotografías
que acompañan a los capítulos llevan la firma de Gabriela
Torregrosa, una excepcional artista a la hora de capturar imágenes
bellísimas y enormemente inspiradoras.