
¿El título de su poemario,
Nueva
Distancia, sugiere un cambio de perspectiva o una reevaluación.
¿Qué representa esta nueva distancia? ¿Es
una distancia física, emocional, temporal?
Nueva distancia, es el título de uno de
los poemas que lo componen, que dio nombre al poemario. Está
escrito cuando empezó la pandemia del COVID-19 y, como consecuencia,
el confinamiento, en marzo de 2020.
Esa época fue muy dura, pero, a la vez, fue también una
fuente de inspiración por lo extraño que resultaba todo.
Dejamos de abrazarnos, de besarnos
Supongo que nunca pudimos imaginar
una situación así. En mi caso estuve completamente sola
durante bastante tiempo por lo que esa distancia, dolorosa y nueva,
es una distancia física.
¿Hay algún hilo conductor o una evolución
temática que le gustaría que los lectores identificaran
al leer su libro?
Al principio pensé separar y ordenar los poemas por temáticas,
pero no me resultaba fácil porque se trata de una recopilación
se los considero que son los mejores que he compuesto y, como escribo
desde muy pequeña, los poemas elegidos tratan demasiados temas,
muy diferentes: el desamor, la necesidad de desaparecer en algún
momento, la admiración de la belleza
A pesar de ello, si tengo que hablar de un hilo conductor podría
ser la sensación de vacío y miedo que siempre me ha producido
el silencio, aunque muchas veces es necesario.
Si pudiera elegir un poema de Nueva Distancia que
considere el corazón o el punto clave de la obra, ¿cuál
sería y por qué?
Elegiría el primero, Transparencia ideal, porque,
para mí, supone un antes y un después en mi forma de escribir
que coincide, como no podía ser de otra forma, con la entrada
en el taller de Enrique Gracia Trinidad.
Lo compuse al cabo de unas pocas sesiones tras las que, para mi sorpresa,
asimilé muy pronto lo que él quería transmitirnos:
fundamentalmente el saber identificar lo que no es poesía. Hacer
esa distinción, ahora, me parece fácil.
El poema Razones para amar (pág. 49) sugiere una
búsqueda o una necesidad de algo más allá de lo
terrenal. ¿Qué simboliza la luna para usted en este contexto,
y cómo influyen los elementos naturales en su imaginario poético?
Sí, es exactamente eso lo que quiero transmitir: la necesidad
que siempre he sentido de algo que trascienda lo puramente terrenal,
que pueda llenar el vacío.
La luna representa esa inquietud y en este poema, relacionado con el
amor, trato de explicar que no bastan los motivos racionales para elegir
una pareja. Tiene que haber un componente de magia.
En general, en la poesía, siempre relaciono la naturaleza con
la verdad, con la esencia de las cosas, el origen. Eso se muestra, por
ejemplo, en un poema muy sencillo que se titula Nada es lo mismo.
Enrique Gracia Trinidad ha prologado su obra. ¿Cómo
surgió esta colaboración y qué representa para
usted que un poeta de su trayectoria presente su debut poético?
Enrique Gracia Trinidad es mi maestro en la poesía. Le
pedí que escribiera el prólogo porque ha sido testigo
de mi evolución en la escritura. Estar en su taller de poesía
y escucharle es un continuo aprendizaje.
Que una persona con su trayectoria profesional haya colaborado en el
poemario escribiendo el prólogo y que, además, me vaya
a acompañar en la presentación junto a la editora Alicia
Arés, es un auténtico honor.
Enrique, además de una personalidad enorme en el mundo de la
poesía y la divulgación cultural, es una maravillosa persona.
Siempre está cuando le necesitas, literalmente.
Es significativo el valor que otorga a la rima y a la métrica,
que siempre han sido componentes esenciales de la poesía, pero
que parece que actualmente se están perdiendo. ¿Qué
papel juega la musicalidad y el ritmo en la construcción de sus
versos? ¿Es algo que busca conscientemente o surge de manera
más intuitiva? ¿Qué opina de la nueva poesía?
Siempre he pensado que la poesía es parecida a la música
y que lo hay que hacer (salvadas las distancias), es no desafinar. El
ritmo del poema, la musicalidad, es lo más importante.
En mi caso surge de manera intuitiva. Siempre he tenido buen oído
para la música. Cuando era pequeña, el profesor de solfeo
me pilló haciendo trampas, ya que yo no leía la partitura,
simplemente escuchaba la composición y cantaba las notas sin
necesidad de leerlas.
Es verdad que la nueva poesía, a veces, se aparta de la musicalidad
y es difícil encontrar ese ritmo que hace bello los versos; pero
todo evoluciona y ese tipo de poesía tiene muchos seguidores.
De todas formas, hay algo que me gusta menos y es la falta de claridad
en lo que se escribe. De hecho, un poema puede sonar bien, pero, si
no se entiende el mensaje, es difícil que pueda transmitirme
ninguna emoción.
En cinco palabras: ¿por qué escribe?
Porque es una necesidad vital.
En cinco palabras: ¿por qué lee?
Para de seguir aprendiendo.
En un mundo tan acelerado, ¿qué papel cree que juega
la poesía hoy en día?
Está relacionado con ese afán de encontrar algo
que trascienda de lo material, de lo cotidiano.
La poesía es belleza. Aunque es un género más
bien minoritario, creo que un buen poema, bien escrito y con musicalidad,
no puede dejar indiferente a nadie.
Diría que, en este mundo tan acelerado donde prima la inmediatez,
la poesía es un pequeño refugio para el alma.