
Es patente que Gredos
en amarillo es también un homenaje a toda esa gente de
la Sierra de Gredos que se ha volcado en defender el Festival del Piorno.
¿Cómo ha sido su experiencia de profesora de arte floral
con todos estos pueblos que participan?
Realmente todo esto es para mí algo muy especial que
me conmueve íntimamente. Me parece siempre increíble lo
que ha llegado a hacerse con estas flores silvestres y cómo esta
flor es motor para tantas actividades.
Pero, a nivel personal, me gusta estar en este camino de amor por la
naturaleza, una relación con ella de manera respetuosa y amigable.
Sabiendo lo que nos aporta y lo que necesitamos de todo su potencial de
belleza y bienestar.
Si pudiera ver por una ventana el interior de una casa donde un vecino
del pueblo está trabajando con los piornos, está utilizando
todo lo que les he ido enseñando, está disfrutando del momento,
si pudiera ver esto, creo que como florista amante de todo lo natural
habría alcanzado el culmen de la satisfacción. Me recorre
un agradecimiento hondo y verdadero hacia la sierra florida, a los piornos
con su intenso color y su aroma dulzón y agreste, donde he vivido
y vivo momentos de gran felicidad personal y estética.
¿Cómo surgió
la idea de crear esta guía práctica de decoración
con piornos?
Llevo diez años desarrollando talleres de arte floral
y decoración con piornos en la Sierra de Gredos, recorriendo
los pueblos y enseñando a los habitantes de la zona a trabajar
con estas flores. Este libro, que hemos titulado Guía de decoración
con piornos, recoge estas enseñanzas de manera práctica
para que los alumnos que han asistido recuerden lo que les he ido enseñando,
y quiero que sirva también para iniciar a muchas personas en
el trabajo con estas flores.
Unas enseñanzas profesionales para tratar a los piornos como
lo que son, unas bellas flores silvestres, utilizando las técnicas
de recolección, hidratación y trabajo artístico
a nivel profesional.
Mis talleres, al quedar recogidos en las páginas de este libro,
son como un legado, como un motor para seguir en esta senda del amor por
lo natural que nos permite recrear la belleza que la Sierra florida nos
regala.
Es usted la autora de las ilustraciones del libro, que guían
y enseñan todas las posibilidades que ofrece esta retama. ¿Cómo
desarrolla este trabajo artístico?
Como florista, siempre diseño arreglos florales
que plasmo en acuarelas con todas las especificaciones de materiales
y técnicas. Es la manera de trabajar profesionalmente en arte
floral, para poder mostrar las ideas y diseños que están
en la mente del florista, para poder volver a ellos cuando nos ponemos
a realizarlos y para que otras personas de nuestro taller y de otros
lugares puedan realizar los arreglos.
En estas acuarelas he recogido algunos de los diseños que
hemos hecho en los talleres de Gredos y que luego han realizado de
manera increíble, por sus dimensiones y estilo, los alumnos
en las decoraciones de sus pueblos, decorando los ayuntamientos, la
iglesia, el pilón, las casas, las panaderías, los hoteles
y que hemos disfrutado en el Concurso de decoración de exteriores
del Festival del Piorno en flor.
También hay otras que son nuevas propuestas y diseños
que dejo para el que quiera buscar inspiración.
Son casi cincuenta ilustraciones que espero que impulsen a hacer
decoraciones con piornos, a desarrollar la imaginación, el
amor por lo natural y por las flores. Que sirvan como medio para volver
a nosotros mismos, como momentos placenteros de meditación,
con flores en nuestras manos.
Este libro hace ver las enormes posibilidades
que tienen las flores silvestres y los productos de cercanía. ¿Podríamos
decir que es una reivindicación del mundo rural, del orgullo de
la tierra y la proximidad?
Este libro abre puertas nuevas para relacionarnos con la naturaleza
en el medio rural. En primer lugar, vamos avanzando en algo muy importante
y que es el motor de todo lo demás, el amor por lo natural y por
todo lo que nos regala y que tanto necesitamos, sobre todo en unas sociedades
en las que el plástico se ha adueñado de nuestras casas.
Las flores que ponemos son de plástico, las plantas también,
recordando la belleza de las naturales, pero frías e inertes.
Es necesario poner a las flores y a todo lo natural en el lugar que realmente
ocupan estos ser seres vivos que tanto bien nos aportan. Con unos elementos
sencillos en mis manos, con una flor, una rama y dos hojas, soy capaz
de entrar en un mundo verdadero que me relaja y me consuela. Comienzo
a interrelacionarme con ellos, y me dicen cosas importantes a nivel profundo
y personal.
Las flores son algo más que elementos decorativos bellos, son
alimento para nuestra vida interior, y tienen un gran potencial de equilibrio
y consuelo.
Solamente podemos avanzar en el mundo del arte floral y conseguir un
estilo floral propio que nos identifique si avanzamos por este camino
de relación personal con las flores, de manera individual, viendo
cómo se mueven, cómo puedo dirigirlas, cuánto duran
y con qué otros materiales vegetales vivos se encuentran en relación
de manera armónica.
Los alumnos de la Sierra de Gredos me demuestran que esto es así
para todas las personas. Pensaba de manera simplista que estas personas
que ha vivido rodeados de piornos toda su vida, y que los han utilizado
para su vida ordinaria como combustible o para techar casetos, no iban
a entender todo esto que estoy explicando, el amor por las flores silvestres
por todo lo que nos aportan a nivel personal. Y he visto que no solo lo
han entendido, sino que ellos aman los piornos de manera profunda, que
se sienten muy orgullosos de esta sierra toda florida y bella y que son
capaces de crear belleza decorando sus pueblos y haciendo de la floración
un verdadero festival, donde la gente se reúne con la familia y
los amigos a disfrutar y celebrar la sierra florida.
Para mí, como florista, esto es un sueño; poner como elemento
de disfrute personal, social y comunal, que mueve a tantas personas a
trabajar con flores, en este marco natural tan espectacular. Hacer de
una flor silvestre el motor de desarrollo local.
Una de las cosas que más me gusta de toda esta experiencia es
que es genuina y nuestra. Todo ha surgido de un replanteamiento de lo
que tenemos y amamos y desde allí hemos sido capaces de levantar
un festival tan impresionante, basándonos en lo que tenemos y en
lo que somos, descubriendo la belleza que nos rodea en donde realmente
está.
Otra faceta importante de este libro
es la parte botánica sobre los piornos, e incluso la forma en que
hay que trabajar un huerto con plantas autóctonas. ¿Cómo
ha sido esta gran labor de investigación y pedagogía?
Dentro del equipo que lleva el Festival del Piorno en Flor,
ha habido desde el principio un grupo de botánicos, con Belén
Hernández de la Torre Benzal a la cabeza. Para poder amar estas
flores, para poder utilizarlas, es necesario conocerlas en profundidad,
y en esta parte los botánicos aportan todo su conocimiento.
Las variedades de piornos se han ido describiendo, ya que había
algunas que todavía no estaban descritas botánicamente.
Y al final han salido las 23 variedades que están recogidas en
este libro para que podamos identificarlas individualmente y disfrutar
de su belleza singular.
Otra parte del libro, que desarrolla el gran botánico Álvaro
Bueno, explica cómo podemos hacer jardines serranos con plantas
autóctonas, utilizando el piorno y otras especies para ajardinar
nuestras casas, los jardines de los pueblos, de los ayuntamientos
Unos jardines más sensibles con el medioambiente en el que surgen
y que además son de fácil mantenimiento, en cuanto a sus
exigencias de agua y cuidados. Si comenzamos a hacer jardines con plantas
autóctonas, podremos aportar a todo este sueño del festival,
un elemento nuevo lleno de potencia que desarrolla el patrimonio botánico
como parte de la belleza de nuestros pueblos.
¿Qué es el Piornica?
Uno de los diseños que expliqué en un taller de
piornos, y que queda recogido en una acuarela; es el trabajo sobre agua,
en una fuente o pilón. Se trabaja con la flor de los piornos
cortada, con sus pétalos jugando con las distintas variedades
de color, que van del blanco crema al amarillo en sus distintos matices.
Enseñé
la técnica pensando que podrían hacer diseños
sencillos como líneas, meandros o círculos de colores
sobre el agua y cuando vimos lo que habían realizado, no nos
lo podíamos creer. Realizaron el Guernica sobre el agua en
el pilón del pueblo a base de pinceladas de piornos. Para poder
verlo era necesario tener una visión desde arriba y así
tenían una escalera de madera ya preparada para poder subir
por ella y poder visualizar el conjunto. A esta creación tan
espectacular le pusieron el nombre de Piornica.