Entrevista a Ana María Cuervo: El sol no va en bicicleta

Instagram de Cuadernos del Laberinto Síguenos en TWITTER Tik Tok de Cuadernos del Laberinto Facebook de Cuadernos del Laberinto Youtube de Cuadernos del Laberinto
Entrevista a Ana María Cuervo
sobre su poemario"El sol no va en bicicleta"
"El pudor se vence con la vanidad"
Entrevista a Ana María Cuervo sobre su poemario El sol no va en bicicleta

El sol no va en bicicleta, su nuevo poemario, acaba de llegar a las librerías de toda España de la mano de la editorial madrileña Cuadernos del Laberinto. ¿Qué es lo que da vida a este libro, qué encuentra el lector en sus versos? ¿Cómo ha sido el proceso de creación de este poemario y cómo sintió que tenía que ver la luz? Hable de su libro y qué destacaría del mismo.
—En este libro, la temática es variada, sin embargo, hay un motivo común y es el deseo de mostrar diferentes momentos que de alguna forma me han conmovido. En ese sentido, los poemas oscilan desde contenidos de corte más personal como el poema de Madre o Insomnio a poemas con referencias más sociales como Europa o La otra orilla. Es un libro en el que hablo sobre la vida, lo que no comprendo, también lo que me gusta; y también hablo de la muerte, lo que tampoco comprendo o lo que me duele. En resumen, diría que es una obra que invita a disfrutar de la poesía a la vez que a reflexionar.

Este poemario lo he escrito en unos pocos años, aunque en el tiempo de pandemia no fui muy productiva. En general, los poemas rondan por mi cabeza y van madurando hasta que en algún momento, doy forma a esas ideas. En El sol no va en bicicleta, fui escribiendo poemas hasta sentir que tenía que cerrar una etapa y concluí la obra con Yo también he bajado a los infiernos que tiene algo de tránsito y resurrección.

—¿De dónde surge el tronco central de sus poemas, esa irrealidad por futuro, o esa mirada árida al pasado?
—Es una mezcla de ambos enfoques porque construyo mis textos a partir de mi propia experiencia, de la observación, de lo que escucho y, en ese sentido, son pasado y es cierto que mi mirada es crítica. Por otro lado, a pesar de que ese pasado pueda ser doloroso, la voz que predomina es una voz esperanzadora, un intento de mejorar desde el conocimiento y de disfrutar de la belleza que encierra lo que nos rodea, de la belleza de lo cotidiano.

El sol no va en bicicleta parece un verso dadaísta ¿Es un guiño a su anterior libro Urmuzios. Escenas dadaístas (Verbum, 2015)?
—Es verdad que suena muy Dadá. Realmente, no pensé en Urmuzios en sí mismo, quizá porque es un libro de relatos, pero sí es un título que pretende jugar con la imaginación del lector, evocar un viaje por los diferentes poemas. Y ese sol nos acompaña a lo largo del viaje, iluminándolo, de ahí esa búsqueda de la belleza de la que hablábamos antes. Para mí el dadaísmo es muy importante por lo que tiene de libertad, de juego, y de alguna manera eso está en este título.

¿Qué le ofrece la poesía en comparación con la narrativa?
—Quizá una diferencia fundamental, además de la forma, evidentemente, es la instantaneidad. La lírica captura el instante y lo reproduce también brevemente. La narración se prolonga en el tiempo tanto en su elaboración como en su lectura, puede que la excepción sean los microrrelatos. Con esto no quiero decir que los poemas no tengan un proceso de creación, que lo tienen. Además, me atrevería a decir que, de una forma u otra, la presencia de la belleza es una constante, incluso, cuando el poeta se centra en lo feo, en lo oscuro, en el desánimo. Por otra parte, la poesía es un recorrido por nuestro interior que no suele estar presente en la narración.

Es usted profesora de Lengua Castellana y Literatura. ¿Cómo logra inculcar la poesía entre sus alumnos?, ¿qué consejos daría a los jóvenes que se inician en el mundo de la escritura?
—Es difícil en un mundo invadido por la imagen inculcarles la lectura en general. Para la poesía, uno de los principales problemas es que los jóvenes la sienten como algo lejano e inútil. El reto es acercarles a ella, se puede empezar como un juego, o mostrarles que sus cantantes favoritos escriben versos y rima. Me parece interesante que conozcan a distintos poetas y los escuchen. Tengo la suerte de que cuando invito a poetas a compartir una clase con mis alumnos, vienen encantados y a los chicos y chicas les gusta la experiencia.

A un joven que comienza a acercarse al mundo de la escritura, le diría que lo más importante es leer mucho, de forma variada y constante porque así podrá aprender a expresarse con su propia voz. Hay que conocer a los grandes escritores antes de lanzarse a esta aventura.

¿Qué lleva a un escritor a desear publicar, cómo se vence el pudor a mostrarse sin tapujos ante los lectores?
—Hay una mezcla de varios aspectos, puede que el más relevante sea el deseo de compartir con los demás tu visión de la vida. El pudor se vence con la vanidad, puede que los poetas, y los artistas en general, seamos un poco vanidosos y en el gesto de publicar haya algo de: ‘Mira qué bien escribo y cuánta razón tengo’. ¡Pero eso tampoco está mal si no te lo crees mucho!

¿Qué la mueve a escribir?
—Es una pregunta que me resulta difícil contestar. Escribir es un impulso que forma parte de mi vida. Necesito plasmar en palabras los sentimientos que nacen en mí cuando algo me gusta o me disgusta, necesito darle forma a ese sentimiento porque me sirve para comprender y para recordar. Y también para compartir a pesar de que no haya respuesta de los demás.

¿Cómo ve el mundo de la cultura en la España de hoy en día?
—En nuestro país, siempre hay personas haciendo cosas muy interesantes en todos los ámbitos artísticos, no solo en la literatura. Creo que hay gente con muchas ganas de crear. Lo que echo de menos es que haya más espacios para la creación, para la puesta en común, para la exposición. Me encantaría que hubiera festivales de literatura como hay festivales de música o de cine, como hay exposiciones de pintura. Vivimos en un país en el que, históricamente, ha habido grandes autores y es necesario que haya un impulso desde las instituciones para que eso siga siendo así, invirtiendo en espacios de creación sin censuras ni límites.

—¿Cuáles son sus poetas fundamentales y cuáles destaca de la poesía actual?
—Hay dos poetas que me resultan fundamentales, de los que he aprendido la poesía y que me han acompañado desde niña, Juan Ramón Jiménez y Gustavo Adolfo Bécquer. Son los maestros. Eso no significa que no piense en otros que son imprescindibles en castellano, como Lorca o Garcilaso de la Vega. En otras lenguas, cualquiera de los autores simbolistas, poetas orientales como Li Bo, Wang Wei, Basho, Issa… ¿Mujeres? Sylvia Plath, Gloria Fuertes, Alejandra Pizarnik, Wislawa Szymborska…

Entre los poetas actuales de mi generación, destacaría a cuatro escritores en lengua castellana, María José Cortés, Julio Santiago, Daniel Bolado, María Salgado y Noni Benegas.

—¿Cómo definiría en cinco palabras su estilo poético?
—Una poesía intimista y crítica.


© Editorial CUADERNOS DEL LABERINTO • C/ Padilla, 29, 2ºF. 28006 Madrid. España
Teléfono: (+34) 91 309 31 17 • email: editorial@cuadernosdelaberinto.com